Por qué despierta tanta curiosidad
No se parece a nada de lo que ofrecemos, y la mayoría de los hombres ya ha oído dos cosas sobre él, las dos ciertas: que puede ser más intenso que cualquier sensación en la piel y que hay que saber hacerlo. La próstata es una pequeña glándula situada bajo la vejiga a la que se accede por vía interna; si se estimula despacio, despierta un calor profundo que se va extendiendo y que no se parece al final de ninguna otra técnica. Los que repiten hablan de una intensidad que no tiene nada que ver con la velocidad.
Solo lo encontrarás en los programas de 60 y 90 minutos, donde ocupa unos quince. Nunca lo metemos con calzador en una sesión más corta.
Los guantes y cada detalle de higiene
Guantes de nitrilo desechables, que se pone delante de ti. Lubricante a base de agua en un sobre precintado, que abre a la vista.
Una sábana protectora limpia sobre el tatami para esta fase. Sus manos, lavadas antes y después; los guantes, solo para esta parte de la sesión. Tú te duchas antes y después en el baño de tu sala.
Preferimos enseñarte esta lista a prometerte «los más altos estándares», porque una lista se puede comprobar. Si un centro te lo ofrece sin guantes, levántate y vete.

Cómo te lleva hasta ahí
Con suavidad y nunca de entrada. Primero viene el masaje de cuerpo entero del programa, sin recortes: quiere que estés totalmente relajado antes de acercarse siquiera a esta zona. Empieza por fuera, con una presión lenta sobre el perineo y los músculos de alrededor, atenta a tu respiración, y deja que esta etapa dure lo que tenga que durar. Si prefieres que toda la sesión sea externa, es el momento de decirlo, y así se quedará.
Después, los guantes, el lubricante y un ritmo más cercano a la quietud que al movimiento. El contacto llega poco a poco, por etapas.
En cada una se detiene y te pregunta antes de seguir. Tú decides hasta dónde y con qué firmeza, y con tu palabra de seguridad la fase termina, sin discusión. Lo que busca es un calor lento que se expande y que tu cuerpo no conocía, y para eso tiene todo el tiempo que haga falta.
Al terminar, se quita los guantes y se lava las manos antes de volver a tocarte. Después de este, a los hombres les cuesta un poco más volver a la realidad, así que quédate disfrutando de la calma: la sala es tuya mientras tanto.

¿Es para ti?
Para el hombre que ya ha disfrutado de un masaje erótico, sabe lo que le gusta y quiere ir más allá de la piel. Para el que lleva años con la duda y solo lo probaría con guantes, un protocolo claro y ninguna presión para seguir. Para quien acumula tensiones en la zona lumbar y la pelvis y quiere saber qué se siente. Y para quien prefiere que le expliquen cada paso, porque así es como consigue relajarse.
Si te estás iniciando en el masaje erótico, déjalo para más adelante: empieza por algo más sencillo y vuelve luego. Si tienes algún problema de próstata, hemorroides, una intervención reciente en la zona o cualquier infección, consulta antes con tu médico y avísanos también al reservar. Y si lo que te atrae es la lentitud tántrica sin nada interno, la fase lingam te da justo eso.
Los tres programas con masaje prostático
Lo incluyen tres programas. Tao de Jade, de 60 o 90 minutos, es la forma natural de empezar: la fase prostática dentro de una sesión de inspiración taoísta, con contrastes de frío y calor. Burning Sekhem la lleva a un terreno más intenso, y Ancestral Lust, de 90 minutos, la combina con todo lo demás que hacemos.
¿Te encanta el programa, pero esta parte no? Dínoslo al reservar y ese tiempo se dedica al masaje. Ven a nuestro centro o recíbela en tu hotel: llega con todo preparado.
Preguntas
¿Duele?
Si se hace bien, no. Sientes presión y una sensación de plenitud, no dolor, y cualquier molestia es la señal para que vaya más despacio o pare, cosa que hace en cuanto se lo dices. El dolor viene de las prisas o de un cuerpo que no se ha relajado; por eso, nada de lo que viene antes de esta fase se recorta nunca.
¿Siempre con guantes?
Siempre, y se los pone delante de ti. Nitrilo desechable, lubricante nuevo en sobre y manos lavadas antes y después.
¿Puede quedarse en lo externo?
Claro. Dínoslo al reservar, coméntalo al empezar o, sencillamente, díselo durante la fase externa. No irá más allá si no se lo pides.
¿Qué programa y qué duración?
Tao de Jade en 60 minutos es la forma más suave de empezar. Si este es el motivo principal de tu reserva, elige 90: tu cuerpo merece su tiempo antes y después, y en 60 la fase es más corta.
¿Cómo me preparo?
Al llegar, date una ducha sin prisas y pasa antes por el baño; ella te lo recordará. Ese día, come ligero. Todo lo demás ya te está esperando.
¿Tengo que decir algo al reservar?
Solo si quieres el programa sin esta parte o prefieres que se quede en lo externo. Si no, cualquiera de los tres programas ya lo incluye.
¿Te apetece un masaje prostático? Escríbenos y listo.




